Conferencia episcopal de Chile: Con más fuerza promovemos el valor de la vida

Durante horas de esta mañana el comité permanente de la Conferencia Episcopal a publicado una declaración sobre las últimas tramitaciones de la votación de la Ley de Aborto en 3 causales en el Congreso.

Compartimos con ustedes estas palabras.

Con más fuerza que nunca, promovemos el valor de la vida

1. El Congreso Nacional está concluyendo la tramitación de la iniciativa que despenaliza el aborto en tres causales. Más allá de los trámites pendientes y de los posibles recursos ante el Tribunal Constitucional, el proyecto de ley aprobado nos parece un retroceso que instala y legitima en la sociedad chilena una discriminación injusta hacia seres humanos indefensos, cuya vida el Estado está llamado a garantizar y proteger. No consideramos que este proyecto de legislación constituya una respuesta humanizadora y civilizadora frente al drama mayor que viven las mujeres en las situaciones límite que las causales refieren. En vez de desplegar los mayores esfuerzos por ambas vidas humanas igualmente dignas -la de la madre y la del hijo que espera-, ahora en Chile habrá niños y niñas considerados “descartables”, como ha llamado el Papa Francisco a todos los seres humanos que la sociedad margina porque “incomodan” o porque no son considerados dignos de vivir.

2. Con dolor constatamos la evidente contradicción con una ética fundada en el ser humano en cuanto imagen y semejanza de Dios, en el valor irrenunciable a la vida y en la dignidad de toda persona desde su misma concepción. Por esto, nos duele más aún las argumentaciones y la votación en favor de estas iniciativas de parlamentarios que se declaran cristianos. Ya en nuestro mensaje del 25 de marzo de 2015 habíamos dicho: “No matar deliberada y directamente al inocente es un absoluto moral cuyo reconocimiento y protección resulta indispensable para la vida en comunidad” (“El derecho humano a la vida, a una vida digna para toda persona”, n.º 7). Promover y cuidar la vida, desde su gestación y durante todas las fases de su desarrollo hasta la muerte natural, es un valor fundamental para todo ser humano que tiene conciencia de la igual dignidad de todas las personas, más aún cuando es creyente. Por eso, reconocemos y valoramos muy positivamente las opciones y acciones de los que han hecho todo lo posible para que se resguarde la sacralidad y dignidad de la vida humana desde las organizaciones de la vida civil y, en particular, la de los congresistas que han sido coherentes con su fe, aún en medio de la crítica o la incomprensión.
En un momento en que necesitamos recuperar las confianzas, las autoridades políticas son las primeras llamadas a testimoniar coherencia entre las convicciones éticas que proclaman y el actuar público que desarrollan.

3. Como Iglesia somos respetuosos de la actuación de los poderes del Estado en el contexto de la democracia. Con transparencia hemos ofrecido nuestra mirada en todas las instancias pertinentes, a través de personas e instituciones que seguirán trabajando en favor de la vida. Ante cada drama humano, los católicos continuaremos proclamando el amor infinito de Dios, que en la resurrección de su Hijo Jesucristo nos brinda la fuente de nuestra promoción de toda vida humana y de su dignidad. Renovados en esta esperanza, sigamos sirviendo con alegría a los más vulnerables, a los más pequeños, a los que no tienen un lugar en la mesa de Chile.

EL COMITÉ PERMANENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE CHILE

+Santiago Silva Retamales
Obispo Castrense
Presidente

+Cristián Contreras Villarroel
Obispo de Melipilla
Vicepresidente

+ Ricardo Cardenal Ezzati Andrello
Arzobispo de Santiago

+Juan I. González Errázuriz
Obispo de San Bernardo

+ Fernando Ramos Pérez
Obispo Auxiliar de Santiago
Secretario General

Santiago, 21 de julio de 2017.

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¡Cuanta Pena!

Señor Director:

¡Cuánta pena ha embargado nuestras almas últimamente! Primero, por el abandono, la violencia y descuido sufrido por los niños del Sename. Al leer los informes, como han dicho algunos legisladores, ¡queremos llorar a gritos! Segundo, por el horroroso maltrato a las mujeres del país, retratado en el caso de Nabila Rifo, quien representa a miles que son abusadas en secreto y nunca reciben la justicia debida. Pero ahora pareciera que se avecina otra profunda pena ante la tramitación en el Senado del proyecto de aborto en tres causales.

¡Otro tristísimo y doloroso escenario para nuestras madres con embarazos vulnerables y nuestros bebés inocentes! Muchos niños serán triturados, quemados con ácidos,succionados por solo su deformidad o haber sido engendrados en violación. Ya existe el dolor al perderlos cuando hay que salvar la vida de la madre, pero cómo no llorar a gritos de nuevo cuando vemos que este círculo de muerte se agranda y avanza hacia un aborto libre. ¿A esto ha llegado nuestro Estado laico, a rechazar la vida en toda su divina regalía?

¿Abandonamos a los niños bajo nuestro cuidado, privamos a nuestras mujeres de seguridad y justicia, y en vez de protegerlas de la violación, pasamos leyes que dañan a las madres y legalizan la destrucción de los bebés dentro del vientre, el lugar más seguro de la Tierra?

Es por estas razones que una gran mayoría de los evangélicos del país han hecho pública su intención de rechazar esta ley de aborto, y un llamado a la consecuencia a nuestros parlamentarios que afirman estar comprometidos con el cuidado de la vida. Las casi 600 mil firmas por la vida ya entregadas a La Moneda demuestran lo que las encuestas por varios meses han estado reflejando: que Chile, en su mayoría, considera que no vale la adicional pena abrir las puertas a una cultura del aborto.

Alfred Cooper
Obispo Iglesia Anglicana Chile

 

elmercurio.cl

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Ley de despenalización de aborto genera rechazo de Instituto de Teología UCSC

Instituto Superior de Bioética y de Ciencias de la Familia, reaccionan contra la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación.

El debate respecto de la ley que regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales: riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación, generó el rechazo del Instituto Superior de Bioética y de Ciencias de la Familia del Instituto de Teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Así lo expresa la declaración pública emitida por el Director del Instituto de Teología, Pablo Uribe, este lunes 19 de junio, en la que argumenta los siguientes puntos:

1.- La concepción da origen a un organismo humano individual llamado cigoto o embrión unicelular, que es un sistema único con identidad específica y orientación hacia un desarrollo determinado. El desarrollo embrional, se caracteriza por ser coordinado, continuo y gradual, siempre es el mismo individuo que pasa de formas más simples a más complejas, manteniendo siempre su identidad e individualidad. Según esto, el embrión “es” persona desde su origen y no “se convierte en” persona por el ejercicio de sus facultades. Es persona porque su naturaleza es racional, la cual se conserva durante todas las etapas de la vida al igual que su dignidad, las cuales no se ven afectadas por la forma en que el ser humano es concebido o por patologías que pueden poner en riesgo precozmente su vida.

2.- Chile exhibe hoy excelentes resultados desde la perspectiva de salud materno-infantil, siendo el segundo país americano con mejores indicadores en mortalidad materna luego de Canadá. Entre 1957 y el 2007 se ha producido la disminución de un 93% en la mortalidad materna, y se ha identificado la educación de la mujer como el factor determinante. Ella continuó disminuyendo, aún después de la implementación de la ley que prohibió todo tipo de aborto en 1989. La muerte materna hoy no obedece a causas obstétricas directas sino indirectas, es decir asociadas a condiciones crónicas preexistentes. Además, hoy la medicina neonatal ofrece posibilidades de tratamiento curativo y paliativo al niño con mal formaciones congénitas o genéticas, no abandona a las madres ni a la familia.

3.- La violación, sea con o sin resultado de embarazo, es una situación extremadamente dolorosa, las víctimas generalmente son menores de edad que sufren violencia sexual reiterada por alguien de la familia o cercana a ella. El Estado debe asegurar a la víctima que el crimen cometido no quedará impune, evitando que de este modo se perpetúe el ciclo de violencia contra ella.

4.- La objeción de conciencia se vincula con la libertad, ella es la expresión del resguardo a las convicciones morales y religiosas de la persona cuando se ve obligada a obedecer y ejecutar una ley injusta, como es la del aborto. La persona ante esta disyuntiva debe obedecer a su conciencia, que le impulsa a hacer el bien y a evitar el mal. El médico responde a un solo principio orientador, cuidar, proteger y promover toda vida humana, y en particular aquella en condición más vulnerable.

5.- El aborto procurado, es un acto ilícito moralmente, independiente de lo doloroso de las circunstancias, porque su finalidad es terminar intencionalmente con la vida de una persona inocente, el hijo. El aborto es contrario al derecho a la vida de todo individuo humano. Razón por lo cual se opone a la justicia y al bien común, viola directamente el principio de no matar, además de no reconocer la dignidad inherente de cada ser humano. No es legítimo moralmente pretender alcanzar un bien a través de un mal, aunque esté consagrado en una ley de la república.

El aborto y sus secuelas son un drama humano y social, los cuales pueden acompañar durante toda la vida a quienes participaron en él. La evidencia científica asocia este suceso traumático preferentemente a conductas depresivas, drogodependientes y suicidas. Es por eso que proponerlo como solución frente a otras situaciones dolorosas de la existencia de la mujer resultaría ineficaz.

6.- Esta ley consagrará el derecho de la madre a disponer de la vida del hijo, en situaciones de riesgo de vida inminente o futura, o por alteraciones de orden psicológico que puedan afectarla en el caso de un hijo enfermo, o sano, pero producto de una violación cuya situación no podrá ser comprobada y perseguida penalmente para evitar acrecentar el daño psicológico ya infringido. Situaciones que podrían dejar la puerta abierta al aborto libre. Es una ley injusta no sólo porque no reconoce al hijo como sujeto de derecho, sino además porque deja en manos de una madre vulnerable la decisión trascendente, pero arbitraria, respecto del valor de la vida y dignidad del hijo con lo que deberá decidir el futuro de éste.

Fuente: www.ucsc.cl 

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Objeción de conciencia ante el aborto

Martes 13 de junio

Entre las múltiples inconsistencias del proyecto de ley que permite el aborto bajo tres causales, que se está tramitando actualmente en el Senado, se encuentra lo referido a la objeción de conciencia. Según el proyecto en su forma actual, aprobado por la Cámara y despachado por la Comisión de Salud del Senado la semana pasada, solo podrán objetar en conciencia los médicos cirujanos, no así el resto del personal colaborador en este tipo de acciones, tales como médicos anestesiólogos, matronas, enfermeras, técnicos, auxiliares, etcétera. Hasta el momento, los legisladores no han explicado esta discriminación.

Además, todos los establecimientos de salud, como hospitales, clínicas universitarias y privadas, cuyo ideario u orientación institucional tenga una clara opción a favor de la protección y defensa de la vida humana siempre y en toda circunstancia, podrían verse obligados a ir en contra de sus definiciones institucionales, pues tendrían que aceptar la realización de abortos en sus dependencias, al establecerse que son una legítima prestación de salud. Por el contrario, es necesario garantizar la libertad de los centros hospitalarios que han afirmado de manera clara y definitiva que no harán abortos, conforme a sus idearios institucionales.

Desde esta perspectiva, el mencionado proyecto de ley es una muy mala noticia para nuestro país, pues se estaría abriendo aún más la puerta para que el Estado arrebate a los ciudadanos su libertad para decidir a favor de la protección de la vida de un ser humano, frente a situaciones extremadamente importantes y graves. No es humano, ni democrático, ni cívico que el Estado imponga a parte del personal de salud, ni a nadie, una conducta que no solo va en contra de su discernimiento en conciencia, pues comprende con claridad que es un mal al que lo obligan, sino que también va en contra de su compromiso por custodiar y salvar la vida humana, lo que en sí mismo es un bien.

Lo mismo ocurre con las instituciones que consideran que su acción médica está destinada a cuidar la vida y no a destruirla. ¿Acaso el Estado puede decidir por ellas? Esperamos que los legisladores comprendan las graves consecuencias que una ley de este tipo puede traer a nuestro país. No queremos un Estado que decida por nosotros, anulando nuestras conciencias y opciones por el bien, y vulnerando nuestra libertad, sino más bien un Estado que nos ayude a personas e instituciones a desarrollar nuestras originalidades en pos del bien común, a hacer el bien posible y nunca dañar a otros.

+ Fernando Ramos Pérez
Obispo Auxiliar de Santiago Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile

 

Fuente: El Mercurio 

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