Archivos del Autor: Eric Gonzalez

«Todos Por la Vida», Columna Diario Financiero 24 de Agosto

 

Padre-Hugo-TagleSe han sucedido los reclamos tanto a favor como en contra del aborto. Sin abultar más en torno al tema quiero sí, contribuir en algo que es voluntad común: Hacer del proceso de gestar y tener vida un acontecimiento amable, seguro y deseable. Vale decir, lo contrario de lo que es hoy para muchas chilenas. En efecto, ser madre en Chile es para muchas un drama, «un problema», sino una tragedia.

Poco he escuchado en favorecer más la maternidad, hacer de esa aventura maravillosa algo amable, grato, positivo, y no la carga que hoy supone. Extraño en quienes apoyan la vida un reclamo más decidido, por ejemplo, ante prácticas laborales discriminatorias contra la mujer y su posibilidad de embarazarse. Soy testigo triste e indignado de que, personas que se llenan la boca con consignas a favor de la vida, en su mundo laboral y dentro de sus posibilidades, poco y nada hacen para que las mujeres que trabajan allí, les resulte grato y deseable ser madres, lo puedan planificar con tranquilidad e, incluso, si llega sorpresivamente, que no tengan que deshacerse en explicaciones, como quien está dando cuenta de un pecado mortal. Puro cínico doble estándar.

El discurso pro vida debe incorporar en su ADN un reclamo más decidido contra las políticas de salud y prácticas laborales, que atentan contra la vida y son, entre otras razones, las que llevan a muchas mujeres a abortar. Sin esta línea de argumentación, el reclamo contra el aborto no resulta convincente; más bien una cortina de humo ante las evidentes injusticias en este campo contra la mujer. Toda apelación a favor de la vida debe ir acompañada de gestos concretos para que resulte eficaz.

Ninguna mujer quiere abortar. Si llega a hacerlo, es por el desamparo y trabas que la llevan a tomar esta triste decisión.

Un apoyo convincente a la vida implica, señores, ¡meterse la mano al bolsillo! A pura consigna no pagamos clínica, médicos ni pañales. El apoyo debe ser tal, que la tentación del aborto desaparezca sola.

Sin duda la prohibición del aborto -penalización si se quiere- es importante. La ley tiene un efecto pedagógico; habla del apoyo social a la vida. Pero, sin políticas decididas en pro de la vida, de poco sirve el papel.

Como buen ejemplo de una concreta acción pro-vida está la fundación María Ayuda, organización de auxilio a niñas en situación de riesgo social. Sin bulla y poquísimos recursos, han acompañado cientos de embarazos haciendo posible que traer vida al mundo sea un regalo. Que ninguna mujer en Chile pueda decir que no recibió ayuda en su embarazo. Que no nos reprochen mezquindad ni falta de apoyo.

 

Por Padre Hugo Tagle

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La personalidad del que está por nacer, Carta al Director El Mercurio 22 de agosto

Con ocasión del magnífico y original artículo de Lucía Santa Cruz: «El aborto; la otra visión liberal», se ha producido un interesante debate. Se ha dicho que no basta ser individuo humano para ser persona y que para el derecho chileno el que está por nacer no sería persona. Querríamos por nuestra parte ayudar al esclarecimiento de estas cuestiones.

1. La persona. Es propio de la persona, por contraposición al animal, el poder pensar: concebir ideas -formas que recogen la esencia de una cosa con prescindencia de sus particularidades sensibles-. Por ejemplo, la idea de reloj se aplica igual a uno a cuerda con esfera y punteros que a uno de agua o arena. Esto lo puede conocer el hombre, el animal no. El hombre puede, entonces, conocer el ser de las cosas, y el suyo propio, lo que le otorga una posesión de sí mismo y de aquellas, y por tanto una cierta interioridad o subjetividad y un cierto ser para sí, una autodestinación. Por eso se dice que la persona es un cierto fin en sí y no un medio (Santo Tomás, «Suma contra Gentiles», L.3, c.112 y c.113; Kant, «Cimentación para la metafísica de las costumbres», c.2).

Porque el hombre se posee a sí mismo y puede conducir su vida, según su naturaleza, puede poseer cosas, y tiene esas facultades de exigir lo propio, que se llaman derechos. Los animales en cambio no podrían tenerlos. Por eso el hombre es sujeto de derechos. Y el primer derecho suyo es el derecho a la vida.

2. Comienzo de la personalidad. El descubrimiento del código genético a mediados del siglo XX ha permitido concluir que el sujeto biológico hombre comienza con la fecundación, porque tiene toda la información genética que le permite desarrollarse hasta la adultez.

Para los que piensan que el hombre es solo biología, la personalidad debe comenzar, evidentemente, con el sujeto biológico hombre, es decir, con la fecundación, aunque el embrión no pueda pensar todavía, porque tiene la facultad de formar su sistema nervioso y su cerebro. Para los que con Platón («Fedón») y Aristóteles («Tratado del Alma») creemos que en el hombre hay un alma o principio vital inmaterial, o espiritual, también la persona comienza con la concepción, porque el principio vital del hombre o acto primero suyo (Aristóteles, «Del alma», 412) tiene que estar desde que hay ser humano, aunque Aristóteles no lo haya visto así por desconocimiento de la biología celular y del código genético.

En síntesis, el embrión, desde su etapa de huevo fecundado, es no una persona en potencia, como por error se suele decir, sino una persona en acto y un adulto en potencia. O, como dice Xavier Zubiri, no es un germen de hombre, sino un hombre germinante («Sobre el Hombre», Alianza, Madrid, 1986, págs. 49-50).

3. Derecho a la vida del embrión desde la fecundación. Si lo que da derecho de personalidad y derecho consiguiente a la vida al hombre es su mente pensante, el embrión tiene derecho a la vida, porque sin cambio substancial alguno, por su propia capacidad de autoconstrucción, llegará a pensar.

4. La ilicitud intrínseca de cualquier aborto. Supuesto todo lo anterior, cualquier aborto es un homicidio.

5. En el derecho chileno el embrión es persona. Si bien es verdad que el artículo 74 del Código Civil dispone que la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto ha de entenderse solo para efectos patrimoniales. Por eso el art. 77 nos dice que los derechos que toque adquirir al que está por nacer -p. ej., una herencia- los adquirirá solo si en definitiva nace, pero con efecto retroactivo. La razón de esto es que el que está por nacer no necesita propiedad mientras no nazca.

Otra cosa es para el derecho a la vida, y sobre este punto tenemos el artículo 75 del Código Civil, que nos dice: «La ley protege la vida del que está por nacer. El juez, en consecuencia, tomará, a petición de cualquiera persona o de oficio, todas las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido, siempre que crea que de algún modo peligra». O sea, para lo único que en esa etapa le puede interesar, que es conservar la vida, el que está por nacer es considerado persona y sujeto del derecho a la vida.

No está de más recordar a los que han dicho lo contrario la ley del Digesto, según la cual «Conocer las leyes no es conocer sus palabras, sino su fuerza y su poder».

Para terminar, el liberalismo no puede ser partidario del aborto, porque entonces cabría decir: ¡Triste liberal el que niega la libertad de nacer!, siguiendo a don Abdón Cifuentes, que dijo a quienes se oponían a la libertad de enseñanza: ¡Triste liberal el que se asusta con una migaja de libertad!

José Joaquín Ugarte Godoy
Profesor de Derecho Civil UC 

 

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Convocatoria a «Chile de Blanco por la vida» para todas las regiones

11782392_876368119097756_3795643668086389482_oEl próximo 5 de septiembre todo Chile se unirá y vestirá de blanco por la vida para decirle no al aborto. Les compartimos algunas de esas convocatorias para que puedan hacerla llegar a sus cercanos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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